miércoles, 5 de diciembre de 2012

8 de Diciembre



Llena de Gracia es el nombre propio de María



Abramos el Evangelio de Lucas en 1,28 y leamos el saludo del ángel a María: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. La expresión llena de gracia, fue interpretada, ya desde el siglo VI, en el sentido de una santidad singular que reina en María durante toda su existencia. Ella, por ser la llena de gracia, inaugura  la nueva creación, un nuevo orden que consiste en una íntima amistad con Dios y que implica una enemistad profunda  entre Satanás  y María, entre satanás y la humanidad.  El capítulo 3 del Génesis, v.15 llamado Protoevangelio),  nos dice: “Haré que haya enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya”, es decir entre Cristo y satanás.
 El apelativo llena de gracia y el Protoevangelio, atraen nuestra atención hacia la santidad especial de María y hacia el hecho de que fue completamente librada del influjo de Satanás, privilegio único concedido a María por el Señor.

Contemplamos a la joven María invitada por Dios a alegrarse.

 Las palabras: alégrate y llena de gracia, tienen entre sí una profunda conexión: María es invitada a alegrarse sobre todo porque Dios la ama y la ha colmado de gracia con vistas a la maternidad divina. La fe de la Iglesia y la experiencia de los santos enseñan que la gracia es la fuente de alegría y que la verdadera alegría viene de Dios. En María, como en los cristianos, el don divino es causa de un profundo gozo.


María Inmaculada nos invita a

Contemplar hoy, llenas de compasión a otros niñas/os y jóvenes esclavizados.
Ellas/os han perdido su libertad, dignidad e identidad de personas. Son usadas, esclavizadas por otros u otras. Se ven imposibilitadas de ejercer sus derechos, viven bajo amenaza, están sometidas a trabajo forzado, en fábricas, en prostitución… ¿Sabemos que en la actualidad y quizá muy cerca nuestro hay niños, niñas y mujeres que viven en condiciones de explotación?
Cerca de 4.000.000 de personas son víctimas de trata cada año. La mayor parte de las víctimas son mujeres y niñ@s. Entre el 10 y el 30% de mujeres tratadas son menores de edad.
Según la OIT, más de 12.3 millones de personas padecen situaciones laborales similares a la esclavitud. Estimativamente la trata mueve 12 millones de dólares por año. En América Latina, 2 millones de niñ@s y adolescentes son víctimas de explotación sexual, comercial o laboral (mendicidad).

María es en sí misma un himno a la vida: es la creatura en la que ha quedado cumplida la palabra de Cristo “yo he venido para que tengan Vida, y la tengan en abundancia”.
Ella intercede por la liberación de esos niños y niñas, adolescentes y mujeres sometidos al poder de Satanás. Ella inspira en sus hijos e hijas, acciones y oraciones para desbaratar las tramas del maligno, sus negocios, sus redes, en las que son atrapadas tantas personas. Santa María Madre de Dios, mira con tus ojos de Misericordia a todas esas víctimas del pecado de codicia, de abuso de poder y de placer y ruega a tu Hijo para restaurar las vidas rotas.



“María, madre y compañera de Jesús,
mujer pobre y creyente,
plenamente amada del Espíritu,
danos la vida en plenitud
y vence en nosotros  y en nuestro pueblo,
todas las muertes.”

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