sábado, 10 de mayo de 2014

EL RESUCITADO ES NUESTRO PASTOR


NUESTRO BUEN PASTOR ESTÁ VIVO


Escuchemos su voz de pastor que nos alienta, y nos enseña a amar como Él nos ama. ¡Qué amor más apasionado el de Quien siendo Pastor se hizo oveja llevada al matadero, sin quejarse, sin resistirse. Y allí en el árbol de la Cruz nos abrió su Corazón, su costado traspasado para que entráramos por esa Puerta, a beber con fruición de la fuente viva de su Amor.
Desde su Corazón nos guía hacia los verdes pastos donde Resucitado es el mismo ayer, hoy y siempre con el Padre y el Espíritu.

En el día del Buen Pastor tengamos un pensamiento orante por el Papa, Pastor del Pueblo de Dios.


viernes, 18 de abril de 2014

CRUZ VICTORIOSA




EL ÁRBOLDE LA CRUZ
Hoy celebramos el día de la Cruz victoriosa, desde donde Jesús nos dejó lo mejor de Él mismo: María como madre, el perdón —también de sus verdugos— y la confianza total en Dios Padre.
Hagamos silencio en nuestro corazón…Miremos, acojamos al Crucificado y adorémoslo.

Contemplación:
 El “Invisible” se ha hecho carne de nuestra carne, y ha asumido el ser hombre hasta la muerte y una muerte de cruz, muerte que nos da vida.  
Hemos conocido en Jesús, lo que es el amor:
«Nadie tiene mayor amor que el de dar la vida por sus amigos» (Jn 15,13).

“Él nos ha hecho pasar de la esclavitud a la libertad, de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida. Él es nuestra salvación”.

                                                 ¿Y nosotros/as?


¿Mi testimonio es liberador; ayuda a otros pasar de las tinieblas a la luz; de la muerte a la vida?

¿He aprendido a mirar en el rostro sufriente de los demás el rostro del Señor?

viernes, 31 de enero de 2014

CONCIENCIA DEL AMOR DE DIOS

 PECAR ES FALLAR AL AMOR DE DIOS

 “El pecado más grande de hoy es que los hombres han perdido el sentido del pecado”.


La palabra ‘pecado’, hoy día, no es aceptada por muchos, porque presupone una visión religiosa del mundo y del hombre. "Si se elimina a Dios del horizonte del mundo, no se puede hablar de pecado, como cuando se esconde el sol, desaparecen las sombras; la sombra surge sólo cuando existe el sol; de este modo, el eclipse de Dios implica necesariamente el eclipse del pecado” (Benedicto XVI). Cuando se pierde el sentido del pecado, se pierde también “el sentido del Reino de Dios” y en su lugar emerge “una visión antropológica súper potente”, la del “yo lo puedo todo”.
La mentalidad del mundo materialista y hedonista se nos filtra, casi sin darnos cuenta, y va cambiando poco a poco nuestra jerarquía de valores.

Cuando disminuye la presencia de Dios entre los hombres, “se pierde el sentido del pecado” y así puede suceder que le hagamos pagar a otros el precio de nuestra “mediocridad cristiana”.
Cada día, dice el Papa Francisco, al rezar el “Padrenuestro”,  le pedimos a Dios “Venga a nosotros tu Reino…”, es decir “crezca Tu Reino” en nosotros.



Nos hará bien rezar hoy por nosotros, para que el Señor nos dé siempre la gracia de no perder el sentido del pecado, para que el Reino no disminuya en nosotros.


Adaptación de catequesis de los Papas Benedicto XVI y Francisco.

miércoles, 22 de enero de 2014

DICHOSOS LOS INVITADOS





JESÚS EL CORDERO DE DIOS.

Juan Bautista vio a Jesús que venía hacia él  y dijo: He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Jn 1,29). Cuando Jesús es llamado el Cordero de Dios en Juan 1,29 y Juan 1,36, es en referencia a que Él es el perfecto y último sacrificio por el pecado.

En el Antiguo Testamento,  todo el sistema sacrificial sirvió de base para la venida de Jesucristo, quien es el perfecto sacrificio que Dios proveería como expiación por los pecados de Su pueblo (Romanos 8,3; Hebreos 10).
Jesús es el Cordero Pascual que se entregó por nosotros en la Cruz,  que se da en la Eucaristía y que celebra el banquete de bodas.

 En Isaías 53,4.12 se dice que el Siervo carga los pecados de muchos. El Cordero como Siervo sufriente, es Cristo, es aquél que se ofrece libremente a sí mismo para eliminar del mundo el pecado y llevar a Dios a todos sus hermanos.
En Isaías 53,7 se dice que el Siervo: “No abrió la boca; era como un cordero llevado al matadero y como una oveja ante sus trasquiladores”.


En el Apocalipsis, el cordero aparece triunfante, con el signo de su inmolación y una multitud de elegidos lo aclaman cantando: "Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza." Apoc 5,12

Al intercambiar el saludo de la paz en la celebración de la Eucaristía, (antes de la comunión), decimos: Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros y danos la paz. El Celebrante mostrando el Cuerpo de Cristo,(la Hostia) dice: Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, dichosos los invitados a la Cena del Señor.
La Cena es Cristo quien la ha establecido; Él mismo nos invita a participar con corazón lleno de alegría, y Él mismo es el alimento que se nos da: Él, EL Cordero de Dios. Somos realmente dichosos de participar en este Banquete donde Cristo se desposa con su Pueblo, para presentarlo a su Padre, sin pecado.
Nuestro Pastor es nuestro Cordero. ¡Gracias!

Te acojo Oveja amada, te abrazo en cada hermano y hermana a quien doy la paz.

lunes, 6 de enero de 2014

REY, DIOS y HOMBRE

TRES OFRENDAS: ORO, INCIENSO Y MIRRA

El Señor Jesús se manifestó a los sabios de Oriente cuando era un Niño.
 ¡Qué misteriosa comunicación habrán experimentado estos personajes!, quienes después de escrutar los cielos, se encontraron con  la inmensidad de la divinidad en la fragilidad de un niño. Los invadió la adoración, el gozo del encuentro, la celebración, el compartir con María, José y el Niño en su casa.
Esta manifestación fue tan regia como inusual como le gusta a Dios recrearse con quienes lo buscan de corazón.









DIOS SE NOS MANIFIESTA CADA DÍA. SEPAMOS DESCUBRIR LA ESTRELLA QUE ILUMINA NUESTRAS EXPERIENCIAS.


La Fiesta de Epifanía me invita a descubrir en mis hermanos y hermanas, 

una manifestación de Dios; a recibir de ellos un triple regalo: cada uno es rey o reina, en ellos habita Dios y son seres humanos extraordinarios, preciosos a los ojos de Dios.

Epifanía está en que yo abra los ojos y ¡vea!

miércoles, 25 de diciembre de 2013

JESÚS HA NACIDO



JESÚS, HIJO DE DIOS E HIJO DE MARÍA HA VENIDO A VIVIR ENTRE NOSOTROS EN UN MARAVILLOSO INTERCAMBIO DE AMOR, EN QUE DIOS SE HACE HOMBRE  PARA QUE EL HOMBRE SE HAGA DIOS.

JESÚS NOS VINO A MOSTRAR COMO HA DE SER EL SER HUMANO QUE DIOS CREÓ:


-UN SER EN COMUNIÓN CON LOS OTROS SERES HUMANOS, HERMANO Y AMIGO DE TODOS Y TODAS LAS COSAS DE LA CREACIÓN

- HUMILDE, RESPETUOSO, CUIDADOSO  Y LLENO DE TERNURA PARA CON LAS CRIATURAS.
-UN SER HUMANO ORANTE, FELIZ EN EL TRABAJO, PREOCUPADO DE LOS DEMÁS, INCLINADO A COMPARTIR.
-MISERICORDIOSO, CAPAZ DE PERDONAR HASTA SETENTA VECES SIETE Y DE LEVANTARSE DESPUÉS DE HABER CAÍDO.
-HACEDOR DE PAZ Y JUSTICIA.
-DEFENSOR DE POBRES Y EXCLUIDOS.
-BUSCADOR PERMANENTE DEL PROYECTO DE DIOS.

domingo, 22 de diciembre de 2013

DESDE EL SENO MATERNO AL SENO DEL MUNDO

EN CAMINO, ÉL, QUE ES EL CAMINO

 YA EN EL VIENTRE MATERNO, EL NIÑO ESPERADO VIAJÓ A BELÉN.

SU DESPLAZAMIENTO, DESDE ANTES DE SU NACIMIENTO NOS INVITA A DEJAR LAS COMODIDADES PARA INICIAR EL CAMINO DE DIOS.

SON LOS TRES, JESÚS, MARÍA Y JOSÉ, QUIENES HACEN UNA RUTA DE INTIMIDAD EN LAS DIFICULTADES DE LA TRAVESÍA.

ESTA EXPERIENCIA  DE PEREGRINAJE EN EL CLAUSTRO  MATERNO, PREPARA EL NUEVO ÉXODO DE SU NACIMIENTO: DE MARÍA AL CONTACTO HUMANO CON EL MUNDO, PRIMERO EN FAMILIA, EN EL CALOR HUMANO DE AFECTOS PROFUNDOS Y DEL INCONMENSURABLE AMOR TRINITARIO. 

 ¡PAZ EN LA TIERRA!

miércoles, 18 de diciembre de 2013

HILDEGARDA, PATRONA DE LA MEDICINA NATURAL


  UNA MUJER ADELANTADA A SU ÉPOCA

Alrededor del año 1155 escribe sus obras médicas:  Physica  y el libro Causae et Curae, en las cuales aborda multiplicidad de temas médicos a partir del estudio de los elementos de la Naturaleza, del funcionamiento del cuerpo humano y formas más adecuadas de alimentarlo, enfermedades tanto físicas como psíquicas así como sintomatología y tratamientos.

El libro de medicina simple, “la Física”, describe en nueve libros la utilidad para el hombre de las cosas creadas más comunes: las plantas, los elementos, los árboles, las piedras, los peces, los pájaros, los animales terrestres, los reptiles y  los metales. La otra mitad, el libro  Causae et Curae, más breve, es un tratado originalísimo de medicina y fisiología que comienza con la Creación, el hombre y su dependencia del cosmos, y que describen el funcionamiento del cuerpo, regulado por secrecciones internas cuyo desequilibrio provoca las diferentes enfermedades y sus remedios.

En sus obras teológicas, Hildegarda compara muchas veces los proceso del alma a los del cuerpo, o los procesos del cuerpo a los fenómenos cósmicos, geológicos, astronómicos y meteorológicos, desde puntos de vista muy originales y con frecuencia sugestivos.
Respecto de la Medicina propuso un concepto holístico del arte de curar, entendiendo al ser humano como una integración de cuerpo, mente y espíritu.

Para Santa Hildegarda la curación depende de recuperar la amistad con Dios, pues solo Él puede dar la vida plena, la salvación y la salud. Al exponer remedios, la Física dice "sanará", "mejorará" o "se curará si Dios quiere" porque a veces la curación de un enfermo podría perjudicar la salvación de su alma. El dolor es menos traumático para quien goza de buena salud espiritual que para el que sufre sin ella. Al preguntarse ¿qué quiere decirme Dios con esta enfermedad?  el creyente reflexiona sobre su vida y afronta con menos angustia la enfermedad, porque sabe que Dios la permite y que todo sucede para nuestro bien. 



Elabora una tipología femenina apoyada en los cuatro temperamentos clásicos, diferenciándola de la masculina sobre la base de las características sexuales de cada uno. Da gran importancia al amor y añade el análisis de la condición social y de la educación de la mujer.

En años posteriores redacta su libro sobre los principios de psicoterapia Liber Vitae Meritorum, en el cual describe con singular maestría las estrategias psicoterapéuticas para el abordaje en especial de las hoy llamadas enfermedades psicosomáticas.

Su enciclopedia médica contiene más de dos mil remedios y sugerencias.
Para Hildegarda la enfermedad forma parte de la vida como manifestación de la ruptura producida por el pecado original. La caracteriza poéticamente como “carencia y sequedad, como ausencia de lo verde, de lo que es sano y de la salvación”. El verde es sinónimo de salud tanto física como mental.
Asocia a la enfermedad con la maldad, entendiéndola como la productora de la maldad, producto de un desarreglo interior, un quiebre de la belleza y la armonía interiores que constituyen la salud del hombre.
La imagen del hombre sano que después enferma se correlaciona con una visión teológica de la creación y de la caída del hombre (Adán y el hombre pecan y deben ser redimidos, curados). Desde esta caída la enfermedad y la muerte acosan al hombre.
La enfermedad es una condición existencial ante la cual el hombre y la sociedad deben responder. Esta actitud ética (de responsabilidad) es la misma que se sustenta en la prevención y el tratamiento de las enfermedades psicosomáticas tan en boga en nuestro tiempo.
La abadesa de Bingen señaló los cuatro principios básicos para el mantenimiento de la salud: el descanso, el ejercicio, una dieta balanceada con períodos de ayuno moderado, y una conducta moral en que las virtudes juegan un papel fundamental. Propone renunciar a un estilo de vida perjudicial que fracture el equilibrio psicofísico y espiritual para vivir de manera sana. Señala para ello la influencia positiva de la Literatura, la Música y la fuerza de la VirtUd en el logro y mantenimiento de de la salud.


Ref: Rafael Renedo, José María Sánchez de Toca, M ARINA GÓMEZ PRIETO


miércoles, 4 de diciembre de 2013

UNA MUJER MÍSTICA EXTRAORDINARIA (...CONTINUACIÓN)

HILDEGARDA, Teóloga, Doctora de la iglesia

En la luz del Amor, la Sabiduría me enseña y me ordena decir cómo fui introducida en estas visiones. Las palabras que yo hablo no son mías, sino que la verdadera Sabiduría las pronuncia a través de mí ...


Como visionaria, manifestó lo que ocurría en el plano celeste: reveló la naturaleza de Dios, la disposición de las estrellas, señaló el papel que tiene el hombre en la creación y el plan de salvación que se le tiene destinado, puntualizó la manera en cómo se agrupaban las diferentes jerarquías angélicas en torno al Creador, habló sobre el sacrificio de Cristo y la Iglesia, y muchas otras verdades o dogmas. 
También combatió a los cátaros a través de sus escritos y sermones.

Sus dos obras teológicas son el "Scivias" y "Liber Divinorum Operum" (Libro de las Obras Divinas). Scivias la dividió en tres partes: la primera la dedicó a Dios Padre y a los ángeles, en la siguiente aborda el estudio de la Trinidad, la Iglesia, la Confirmación y el ángel caído. En la última parte hay varios simbolismos relacionados con la plenitud de los tiempos y el Juicio final. 

En Liber Divinorum, señala la complejidad de la Creación y reconoce en ella la gloria y la omnipotencia de Dios. Tomemos, por ejemplo, la descripción que hace de Él en Liber Divinorum y en la cual describe lo que ve y seguidamente señala el significado de la misma. 

Visión sobre el Origen de la vida.
En ella se aprecia la representación trinitaria de Dios:

"Vi como en el centro del cielo austral surgía la imagen de Dios, con apariencia humana, bella y magnífica en su misterio. La belleza y el esplendor de su rostro eran tales que mirar al sol hubiera sido más fácil que mirar aquella imagen. Un ancho círculo dorado ceñía su cabeza. En el mismo círculo, sobre la cabeza, apareció otro rostro, el de un anciano, cuyo mentón y barba rozaban la coronilla del cráneo de la imagen. A cada lado del cuello de esta imagen brotó un ala, y ambas alas se irguieron por encima del mencionado círculo dorado y allí se unieron la una a la otra. El punto extremo de la curvatura del ala derecha llevaba una cabeza de águila, sus ojos de fuego irradiaban el esplendor de los ángeles como en un espejo. En el punto extremo de la curvatura del ala izquierda había algo como un rostro humano que brillaba como relumbran las estrellas. Y estos dos rostros miraban hacia oriente. Además, desde cada hombro de la imagen bajaba otra ala hasta sus rodillas. La imagen estaba revestida por una túnica tan resplandeciente como el sol y en las manos tenía un cordero que brillaba como la deslumbrante luz del día. Bajo los pies aplastaba un monstruo de forma horrible, venenoso y de color negro, y una serpiente". 

Esa imagen le explicó ser Él mismo:  “La energía suprema y abrasadora. Yo soy quien ha encendido la chispa en todos los seres vivientes, nada mortal mana de Mí, y juzgo todas las cosas”. Es decir, se trata de una visión trinitaria de Dios donde se presenta a sí mismo como un hombre con dos cabezas (el Padre y el Espíritu Santo) mientras que en los brazos lleva un Cordero (el Hijo). La cualidad celeste se acentúa por el doble par de alas que tiene. Hildegarda explica que la figura representa al Amor, que los reflejos del espejo son los ángeles y el monstruo y la serpiente representan las injusticias y las dudas (es decir el pecado).

En todos sus tratados, la santa describe lo que ve y después señala lo que la voz interior explica de ellas. Algunas ediciones de sus libros están bellamente decoradas con grabados que la muestran en actitud contemplativa, sentada en banquillo de respaldo alto, con la vista puesta hacia lo alto, mientras que una luz resplandeciente cae sobre su frente, como señalando que recibe la visión.